¿Qué es (y qué no es) la terapia sexual?

Si estás leyendo esto, es probable que lleves tiempo dándole vueltas a algo. 


Quizá haya una pregunta que no te atreves a hacer en voz alta, o una sensación de que algo no va como debería, sin saber muy bien a quién contárselo. 


Y puede que a eso se sume otra voz, la que te dice «esto no debería pasarme a mí» o «seguro que soy la única persona con esta duda».

Quiero decirte algo desde el principio: no lo eres. 


Y no hay nada en lo que sientes, dudas o te preocupa que merezca vergüenza. 


Este post nace de las ganas de normalizar algo que debería ser tan natural como pedir ayuda cuando algo duele, porque cuando algo no funciona bien a nivel sexual o afectivo, también existe un espacio seguro donde ponerlo en palabras. 


Aquí van las preguntas que más me hacéis, respondidas con la calma y el cuidado que merecen:


¿Qué es una sexóloga?

Antes de nada, quiero quitarte un peso de encima: no hace falta que tengas clarísimo qué te pasa para pedir cita. En el fondo, las sexólogas somos educadoras sexuales, hagamos terapia o formación. Y lo digo porque la mayoría de las dificultades que llegan a consulta no nacen de que algo esté «mal» en ti, sino de una educación sexual que, sencillamente, nunca llegó o llegó incompleta. Nadie te enseñó esto como se merecía, y eso no es culpa tuya.


Dicho esto, cada persona es distinta, así que en la primera sesión nos tomamos el tiempo de entender juntas/os si ese es realmente el origen o si hay otros factores en juego: psicológicos, sociales o médicos. Si el origen es médico, te acompaño hasta el profesional adecuado; si no, seguimos caminando juntas/os desde la psicología y la sexología.


Y no solo hablamos de sexo. También acompaño procesos de pareja: esas conversaciones que no consiguen salir bien, la sombra de una infidelidad, el duelo después de una ruptura… Porque la sexología, en el fondo, va de vínculos. Y los vínculos se cuidan igual que cualquier otra parte de nuestra vida.


¿En qué consiste una terapia sexual?

La terapia sexual está para acompañarte con cualquier dificultad sexo-afectiva que te esté pesando, por pequeña o grande que te parezca. Y aquí hay algo importante que mucha gente no sabe: no necesitas tener un «problema» con mayúsculas para merecer este espacio. Si simplemente tienes dudas, si quieres entender mejor algo que te inquieta, o si notas que algo no fluye como te gustaría, eso ya es suficiente motivo. No existe un umbral mínimo de malestar para que tu duda importe.


¿En qué NO consiste una terapia sexual?

Sé que, a veces, solo pensar en pedir cita puede generar ruido: ¿qué va a pasar ahí dentro?, ¿qué me van a pedir? Así que quiero ser muy clara: en consulta no se practica sexo. Nunca, ni en terapia individual, ni en pareja, ni en ninguna formación. Lo que sí ocurre es que hablamos, nos entendemos y trabajamos juntas/os sobre lo que te cuesta, con el mismo respeto y la misma seriedad con la que se trata cualquier otra parte de tu salud. Puedes llegar con tus miedos y tu incomodidad intactos: aquí no se juzgan, se acompañan.


¿Qué temas aborda una sexóloga?

El trabajo de una sexóloga se mueve en dos direcciones, y las dos parten de lo mismo: cuidar de ti.


Por un lado está la educación sexual: formación en sexo-afectividad para madres y padres, formadores, niños, adolescentes y también para adultos que, aunque ya lo sean desde hace tiempo, siguen teniendo preguntas sin responder. Nunca es tarde para aprender algo que nadie te explicó a tiempo.


Por otro lado está la terapia de pareja y sexual, donde se trabaja de forma individualizada la dificultad afectiva y/o sexual, acompañándote (o acompañándolos) hacia donde necesitéis llegar, a vuestro ritmo.


¿Cuándo acudir a consulta?

La respuesta corta: cuando tú sientas que lo necesitas, sin esperar a tener permiso de nadie más, ni siquiera el tuyo propio. Si hay alguna duda o dificultad, a nivel afectivo-relacional o sexual, ya es razón suficiente. No hace falta esperar a que algo se vuelva insostenible ni a tocar fondo.

De hecho, cuanto antes te permites pedir ayuda, normalmente menos pesa el camino.


¿Cuánto suele durar un proceso terapéutico?

Esto es imposible de prometer de antemano, y cualquiera que te dé una cifra cerrada sin conocer tu historia probablemente te esté vendiendo algo más que terapia. Hay personas para quienes bastan unas pocas sesiones. Hay otras que necesitan más tiempo, y está bien así: no hay un ritmo correcto ni una meta a la que llegar antes que nadie. Lo que sí marca la diferencia es tu implicación: la terapia también se construye fuera de la sala.


Así que, si todavía arrastras algún prejuicio sobre pedir ayuda, o si una parte de ti sigue pensando que «esto no es tan importante», te invito a soltarlo aquí mismo. Lo que sientes importa. Tus dudas importan. Y mereces un espacio donde explorarlas sin miedo a ser juzgada, con la misma seriedad y el mismo cuidado con el que cuidarías cualquier otra parte de tu bienestar.

Lydia Parrilla
Número de colegiada: 30040
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